El agua, o Udaka, es un elemento esencial en Ayurveda y en la biología, y su presencia penetra por todos lados. Su naturaleza refrescante apaga el fuego, lo que explica por qué se considera fría.
Una de las propiedades más destacadas del agua es su capacidad cohesiva. Este elemento permite que las partículas “secas” se unan, ligando lo separado y transformándolo en algo nuevo. Este resultado es húmedo, viscoso y más denso que la suma de sus partes individuales.
Desde la perspectiva de la medicina china, el agua también enfría, humedece y se filtra. En Ayurveda, se relaciona con la energía del apego, un concepto que no necesariamente tiene una connotación negativa. Cuando el agua y la tierra se combinan, forman barro. Este “barro” puede simbolizar un desequilibrio Kapha, en el que se exacerban las energías de agua y tierra.
Para los vedas, la energía del agua está íntimamente relacionada con las grasas. Podríamos decir que, para la bioquímica, son energías polarmente opuestas. Observadas desde este campo del conocimiento, las moléculas lipídicas, como grasas y aceites, cumplen funciones esenciales para la vida. En las células del cuerpo humano, estas grasas conforman una doble capa lipídica con polos opuestos que habilitan funciones vitales como distinguirse del entorno acuoso, comunicarse, relacionarse y seleccionar qué entra y qué sale. De manera similar, un equilibrio en la energía agua nos permite comunicarnos y relacionarnos adecuadamente, así como comprender qué es interno y qué es externo.
La infancia es el período más “acuoso” de la vida. Los niños pequeños tienen una composición corporal más alta en agua que los adultos, lo que explica por qué la deshidratación es tan peligrosa en esta etapa. Con el envejecimiento, la tendencia es perder agua o tener dificultades para retenerla. En los adultos mayores, la disminución de la saliva y otros fluidos corporales puede afectar el sentido del gusto, siendo el dulce el último sabor en perderse. Más adelante exploraremos la relación entre los sentidos (Indriyas), los sabores y su conexión con el agua.
En Ayurveda, los órganos genitales y otros órganos de la pelvis están relacionados con la energía agua (segundo Chakra: Swadistana). En la medicina china, esta energía se asocia a los riñones, la vejiga, la saliva, los órganos sexuales y los huesos. Curiosamente, los huesos tienen un gran componente acuoso. Si experimentas dolor en ellos, puede ser útil revisar tu nivel de hidratación.
Para la mente occidental, a menudo es desafiante comprender los conceptos expresados en sánscrito. Las lenguas occidentales tienden a ser lineales, mientras que el sánscrito es más circular. En esta lengua, un mismo término puede abarcar múltiples significados e imágenes, manteniendo una esencia común. En este contexto, el agua simboliza cohesión, amor, unidad y apego. Nos permite empatizar, sentir con los demás y ser compasivos. Una abundancia de esta energía puede manifestarse en una vocación de servicio y una sensibilidad empática.
Sin embargo, el agua debe moverse para mantener su vitalidad. El agua estancada se pudre, y de manera similar, el mal apego, la dependencia emocional o culpar a otros de nuestros males son expresiones de esta energía en desequilibrio, lo que en Ayurveda se considera una forma tamásica de Udaka.
El agua es esencial para la supervivencia y está presente en todo lo vivo que consumimos. Representa amor y unión. Somos en gran parte agua, y cuidarla es cuidar de nosotros mismos.
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